¿Importa el tamaño? PDF
Escrito por Pedro Meyer   

 

Pedro Meyer © 1987/93

 

¿Alguna vez has abierto tu correo electrónico y encontrado correos en tu bandeja de entrada con el asunto “¿Importa el tamaño?” (o en inglés: “Does Size Matters”)? Es muy posible que sí, en alguna parte leí que más de 250 mil millones de estos correos chatarra han sido enviados en todo el mundo.

 

Este invierno encontré en el vol. #30 de la prestigiada revista de fotografía CAMERAWORK editada en San Francisco, un interesante artículo de Geoffrey Batchen titulado “¿Importa el tamaño?”, en el que se hace referencia a la intimidad existente entre el espectador y el tamaño de la fotografía, abordando la cuestión del tamaño de la impresión respecto a la experiencia fotográfica. Recordando los susodichos correos de “Size Matters”, me pareció que el título era esencialmente satírico, sin embargo, nunca llegué a encontrar el humor del artículo. Me pregunté cómo es que alguien que supongo recibe correos electrónicos y es miembro de la sociedad moderna no ha recibido por lo menos un par de docenas de correos ofreciendo productos para agrandar el pene en los cuales se afirma que “¿Importa el tamaño?” título de correos chatarra que inundan las bandejas de entrada desde Argentina hasta Zambia.

 

Al leer el artículo con más detalle descubrí por qué posiblemente el autor omitió realizar la conexión entre el título de su artículo y este peculiar hecho. Curiosamente, en este bien documentado escrito, se ignora por completo al Internet como una fuente para ver fotografías. Pareciera que de acuerdo a los ejemplos presentados por el autor, los únicos lugares públicos que hay para ver fotografías se encuentran situados en el contexto de los espacios de los museos o galerías.

 

Extrañamente, incluso uno de los fotógrafos que el Sr. Batchen menciona —Seydou Keita, de Mali, refiriéndose a los distintos tamaños en que sus imágenes han sido recientemente exhibidas—, es un fotógrafo cuyo trabajo ha estado en exhibición en ZoneZero desde hace seis años, y el autor parece no estar conciente de este hecho, así como de la existencia del Internet en general. Estoy seguro de que incluir la posibilidad de ver fotografías en el monitor de la computadora hubiera enriquecido grandemente las consideraciones de su análisis del tamaño de la imagen.

 

Geoffrey afirma: “por supuesto que colocar una fotografía grande en un muro no excluye la posibilidad de que el espectador tenga una experiencia íntima con ella. Pero tampoco ayuda. La fotografía coloca a todos sus temas firmemente en el pasado [*] y este distanciamiento en el tiempo se repite en las fotografías más grandes en términos del espacio, literalmente alejándonos tanto de la impresión como de sus temas. Pero irse por las miniaturas tampoco parece ser necesariamente la respuesta, puesto que la intimidad no es exactamente lo mismo que la cercanía física (puedes tener sexo con alguien sin tener intimidad alguna). El problema reside en que la intimidad sigue siendo algo difícil de definir. Sabes que la hay cuando la sientes, esa impresión de tener un compromiso privado y personal con algo o alguien, de haber compartido una inversión emocional en esa relación. Pero esta clase de experiencia sigue siendo nebulosa, no puede ser descrita con exactitud y a menudo es medida a un nivel más corporal que intelectual.

 

Si uno considera que solamente en ZoneZero tenemos más de 2 millones de páginas visitadas al mes (en su mayoría con una imagen por página), el numero de imágenes que son vistas a través del Internet es demasiado alto como para que un escritor serio pueda simplemente pasar por alto estas nuevas costumbres visuales. El autor del artículo nos deja la impresión de que probablemente no ha entendido el significado de las experiencias que se dan fuera de los espacios a los que se refiere. La razonable afirmación hecha sobre la intimidad es compartida por el siempre creciente número de personas que habita el Internet, de otra manera el crecimiento exponencial que hemos tenido no se hubiera dado nunca.

 

Si se trata de la difusión de imágenes, ningún museo o galería puede competir, ni remotamente, con lo ofrecido por el Internet. Como tal, el Internet es ya el museo más grande en la historia. De acuerdo a mi amigo Chip Simone, el Internet posiblemente sea lo mejor que le ha pasado a los museos y galerías desde los tiempos de los Médici.

 

Resulta interesante que al aludir a impresiones a gran escala, las únicas referencias presentadas por Batchen se remitan a las imágenes presentadas en museos o galerías, como las de Andreas Gursky, Richard Avedon, Thomas Ruff y Cindy Sherman y las imágenes a gran escala que se utilizan en anuncios publicitarios (por ejemplo en Times Square, Sunset Strip, Picadilly Circus, Ginza) o los utilizados en las pantallas de los cines, simplemente son pasados por alto, tal como el Internet, como si la influencia de la cultura fotográfica proveniente de estos lugares no tuviera un impacto en la decisión del tamaño de las impresiones.

 

El artículo tampoco menciona que el tamaño de las impresiones ha aumentado por el simple hecho de que ahora podemos hacer impresiones más grandes con la misma facilidad con que antes se realizaban las impresiones de 11x14. En el pasado no podía ni soñar con hacer impresiones del tamaño que puedo hacer hoy. Por ejemplo, para hacer impresiones de 44 pulgadas de ancho, mi cuarto oscuro simplemente no tenía el tamaño suficiente para hacerlas, el techo no tenía la altura requerida para la ampliadora, ni las charolas el tamaño necesario. La mayor parte de mi vida como fotógrafo, nunca imprimí en un tamaño mayor a 11x14, por que el papel era demasiado caro y no tenia las facilidades para hacer impresiones más grandes, tal como las tenemos hoy gracias a la tecnología digital. Por cierto, la causa por la que ahora principalmente utilizamos el color es una extensión de las mismas razones. En el pasado estábamos limitados por las complicaciones técnicas que han sido superadas en la era digital. Las impresoras de inyección de tinta disponibles actualmente hacen posible llevar a cabo cualquier cosa que imaginemos. Antes, por más que lo intentara, sencillamente era imposible trabajar el color con la misma facilidad que se trabajaba en blanco y negro. Encuentro divertido que el día de hoy los coleccionistas se sumen a la moda de comprar impresiones “de época” con base de gelatina de plata, descubriendo repentinamente esas impresiones que anteriormente eran soslayadas por no ser un producto artístico único —lo que era una afirmación que yo había refutado desde hace tiempo— las impresiones que antes eran compradas por unos cuanto cientos de dólares ahora son vendidas entre 10 y 20 mil, porque de hecho, nunca imprimíamos más que unos cuantos cientos de copias debido a la escasez de materiales y el tiempo limitado para imprimirlas. Siempre mantuve que había una restricción de origen para poder producir grandes números de impresiones, pero en ese entonces la idea no tuvo eco.

 

En conclusión, no sé realmente si el tamaño importe, pero sé que los hechos sí y constantemente veo que, para su propia desgracia, éstos son ignorados por aquellos que escriben sobre fotografía o coleccionan imágenes.

 

Mientras escribía estas últimas líneas, en mi bandeja de entrada llegó un correo, que contenía una información que, de alguna manera, había estado esperando desde hace mucho tiempo. Kodak anuncia que ha dejado de vender cámaras tradicionales de película. Supongo que el impacto de tal noticia tendrá serias repercusiones en todo el mundo de la fotografía, la gente inevitablemente tendrá que aceptar los hechos que hemos venido señalando durante años en ZoneZero.

 

Pedro Meyer
Enero 2004

 

 

* [Difiero de esta afirmación de que la fotografía coloca a sus temas firmemente en el pasado. A comienzos del siglo XX, Albert Einstein vio que tras la fachada newtoniana, el paso del tiempo depende de las circunstancias y el ambiente. Demostró que relojes utilizados por dos individuos moviéndose distintamente en relación al otro o experimentando campos gravitacionales diferentes, marcan el tiempo a distinta velocidad. El paso del tiempo, de acuerdo a Einstein, cambia de acuerdo a quien lo percibe. Por ello me pregunto cual será la fotografía del reloj relativo en el futuro. ] (back)

 

 

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http://zonezero.com/editorial/enero04/enero.html

 

 

 

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