En defensa del fotógrafo Patrick Schneider PDF
Escrito por Pedro Meyer   

 

Y las ficciones de un "Código Ético"

 

En busca de libertad © Pedro Meyer 1986

 

La semana pasada la Asociación de Fotógrafos de Carolina del Norte en los Estados Unidos, retiró los tres premios por “Fotografía del Año” que había otorgado al fotógrafo Patrick Schneider del periódico The Charlotte Observer. Me parece que muchos fotorreporteros -cuyos nombres se mencionan abajo- y muchos editores de fotografía en sus respectivos periódicos -afines a este punto de vista-, han juzgado duramente al Sr. Schneider y han mostrado un comportamiento que ha llegado a un punto increíblemente bajo en el debate actual acerca de la veracidad del la imagen en el foto-reportaje. Quizá hayamos llegado a una nueva era oscurantista, pero a eso pasaremos después.

 

El consejo de la AFCN votó 4-0 con una abstención, a favor del retiro de los premios dados a Schneider al determinar que había removido algo de la información del fondo de una de sus imágenes abusando de los ajustes hechos en Photoshop. Los miembros del consejo incluyen al presidente de la AFCN Chuck Liddy, fotógrafo de los periódicos News y Observer (de Raleigh, Carolina del Norte), a Ted Richardson y Jennifer Rotenizer del Winston-Salem Journal, a Chris English fotógrafo de la Universidad de Carolina del Norte en Greensborough. La abstención fue emitida por David Foster, fotógrafo del Observer.

 

Liddy dijo al Observer que Schneider había violado el Código de Ética del la Asociación Nacional de Fotógrafos de Prensa (ANFP) que prescribe que “Es incorrecta cualquier alteración (ya sea por medios electrónicos o hecha en el cuarto oscuro) de una fotografía periodística que engañe al público”. Las preguntas acerca del trabajo de Schneider surgieron primeramente de las quejas de dos fotógrafos, a quienes Liddy se rehúsa a nombrar, y que amenazaron con acudir ante la ANFP si no se tomaban acciones a nivel estatal.

 

En lugar de tomar al toro por los cuernos, y dar a conocer los nombres de quienes perpetraron tales acusaciones –que sólo consiguen remitir a la fotografía varias décadas al pasado-, el Sr. Liddy decidió aliarse con estas estrechas mentalidades, dando un traspié junto con toda la AFCN. Más adelante nos ocuparemos del por qué pienso que sus juicios están tan completamente equivocados. La AFCN llevó entonces sus preocupaciones al Observer, y se llevó a cabo una auditoría del trabajo del fotógrafo. Después de revisar miles de fotografías, los editores del Observer dicen haber encontrado sólo un puñado de fotografías inaceptables.

 

La editora Jenie Buckner concluyó que Schneider no buscaba engañar al público o a los jueces pero que “había rebasado un límite al utilizar técnicas para eliminar el fondo de las fotos.” Después de un mes de negociaciones, el Observer presentó los archivos de Schneider sin manipular a Liddy y la AFCN. Schneider, quien ha ganado varios premios de la AFCN en los últimos años declinó el hacer comentarios acerca de imágenes específicas, pero Liddy dijo que detalles en el fondo de las imágenes tales como estacionamientos, cercas y personas, fueron desaparecidos utilizando el equivalente digital de una “mano Divina”. Refiriéndose a una foto específica (aquí mostrada), Liddy considera además que el mejoramiento de color hecho por Schneider tuvo como resultado “básicamente una fotografía inventada”.

 

Permítanos revisar algunas de las acusaciones dirigidas contra la integridad de las imágenes del Sr. Schneider y que se encuentran en el mismo contexto del caso del fotógrafo del Los Angeles Times, Brian Walski, quien fue cesado por hacer una composición de dos imágenes en Irak (ver el debate en los foros de ZoneZero, en torno a este asunto).

 

Primeramente, debemos ver todo esto desde un panorama más amplio, ya que de otra manera solamente veríamos la herramienta de “sobreexposición” de Photoshop, como si con ello se pudiera alcanzar el fondo del asunto. Si vamos a profundizar en el tema de la integridad, estoy seguro de que todos esos periódicos que se oponen tan decididamente al uso de estas herramientas por parte de sus fotógrafos, tienen mucho que responder acerca de muchos otros temas que ahora pondremos sobre la mesa para poder tener un mejor panorama de lo que aquí sucede.

 

FOTOPERIODISTA INCRUSTADO

 

Tenemos por ejemplo, lo que sucedió con la industria de la comunicación masiva y su arreglo con los militares estadounidenses y sus “fotorreporteros incrustados” en la reciente guerra en Irak, ¿Qué nos dicen de la resultante distorsión de la información y manipulación de la verdad?. Las disposiciones de este arreglo básicamente eran obligatorias para todos los fotorreporteros involucrados, que inevitablemente se convirtieron en parte de una máquina de propaganda para su gobierno en lugar de ser agencias informativas de verdad. Uno tendría que preguntarse en qué estaban pensando cuando en lugar de discutir sobre si el uso de colores más tenues en una imagen viola el llamado "Código de Etica" -considerándolo una alteración del contenido de la imagen-, al mismo tiempo aceptaban gustosamente el encubrimiento de todo lo relativo al “fotoperiodismo incrustado”. Esto resulta ser incluso cómico si no fuera por la gravedad del asunto.

 

Claro que es más fácil converitr a Schneider o a Walski en chivos expiatorios por haber utilizado sus habilidades para obtener una mejor imagen -sin que con ello distorsionaran la información esencial de las imágenes correspondientes-, que abordar la cuestión de los defectos fundamentales en la información que se presentan ante la comunidad internacional.

 

Tanto los diarios en que laboran los diversos fotógrafos acusadores, como las organizaciones periodísticas y las editoriales buscan desviar la atención hacia el modus operandi de los fotógrafos como si ello fuera la causa de una pérdida de credibilidad; y esperan recuperarla poniendo un cinturón de castidad a la creatividad y al uso de las herramientas del siglo XXI, en lugar de poner atención a las verdaderas razones detrás de la pérdida de credibilidad ante el público. Se olvidan convenientemente de que SIEMPRE HAN MENTIDO UTILIZANDO LAS LLAMADAS FOTOGRAFÍAS DIRECTAS, ¿por qué se sorprenden ahora de los resultados?

 

¿Qué era lo que estas mismas publicaciones decían al mundo sobre la guerra en Irak antes de que comenzara el bombardeo? ¿Acaso juzgaban sus afirmaciones escritas acerca de las “armas de destrucción masiva” con la misma dureza que ahora aplican a las técnicas de mejoramiento de la imagen fotográfica?

 

Cuando los fotógrafos se convirtieron en “fotógrafos incrustados” cualquier sentido de “objetividad“ tenía que perderse por completo ¿Quién era el guardián de la integridad dentro de las organizaciones informativas en ese entonces? ¿Hubo alguien que fuera despedido por aceptar tales arreglos? ¿Hubo alguien que pusiera en duda que las fotografías tenían muy poco que ver con la “verdad” de todo lo que iba a ocurrir en Irak? Parece ser que sólo hasta 6 meses después de la invasión a Irak, el público norteamericano descubrió que las imágenes de “recibimiento de héroes” fueron en su mayoría puestas en escena realizadas por los miltares. ¿Acaso alguno de los fotógrafos que obtuvieron estas imágenes mentirosas fueron despedidos? Creo que no. Aunque la máquina de propaganda funcionó por un tiempo, más que nada para el consumo interno de Estados Unidos, el resto del mundo obtenía -y sigue obteniendo-, regularmente mejor información.

 

Hubiésemos pensado que todos los fotógrafos defenderían su derecho a utilizar las herramientas como mejor les pareciera, dejando el asunto de la veracidad y la integridad a su propio criterio. Un fotógrafo al que se le tenga que explicar lo que es o cual es la apariencia de la información engañosa, en primer lugar no debería tener una cámara. Como todos sabemos, no es necesario tener una computadora para crear una imagen engañosa, uno debería de tener en claro estos temas y cómo tratarlos en el momento en que la imagen es captada.

 

El derribamiento de la estatua de Saddam Hussein en Bagdad es un muy buen ejemplo de cómo las fotografías directas pueden ser totalmente manipuladas sin el uso de una computadora (ver el debate que se dio en ZoneZero al respecto). En cualquier caso, veamos las fotografías que fueron denunciadas ante la AFCN como violatorias del “Código de Ética” y que supuestamente engañaron al público.

 

ALTERANDO EL SEGUNDO PLANO FOCAL

 

En primer lugar: Ninguna de las imágenes a las que les fueron retirados los premios tenían, en nuestra opinión, la menor posibilidad de ser malinterpretadas en su contenido. Lo que el fotógrafo capturó originalmente y las fotos que se entregaron finalmente resultaron ser para nosotros, idénticas, el cambio se dio sólo en el plano estético, y en esto coincidimos con el fotógrafo, para beneficio de las imágenes. Los cambios hechos por el Sr. Schneider no alteraron en modo alguno la información fundamental de las fotografías.

 

En segundo lugar, las variaciones de color denunciadas como alteraciones son tan triviales que uno podría tomarlas simplemente como diferencias en la calidad de impresión entre una publicación y otra. A tal exceso llegaron los jueces en su aplicacion rabiosa al tema de no usar alteracion digital en la imagen. ¿A dónde nos lleva todo esto ?

 

En Tercer lugar: El panel tuvo un grave error de jucio al confundir las mejoras estéticas con la desinformación en el contenido. Supongo que llegarán a sugerir que los periodistas que escriben se deshagan de los correctores de estilo, ya que éstos podrían a su vez distorsionar la información que necesite ser corregida. Posiblemente los Savonarolas de nuestros tiempos encuentren apropiado el que se demande a los que publiquen entrevistas que no repitan al pie de la letra lo dicho por el entrevistado, puesto que no se puede correr el riesgo de que el público no confíe en los periodistas. Así que ya no más de esta cuestión de la edición.

 

En conclusión, yo diría que a quienes debemos poner frente a la hoguera de los "herejes" son a muchas de las organizaciones y asociaciones periodísticas que apoyan todos estos argumentos falsos y códigos de conducta tan mal entendidos, no a los fotógrafos. Ya es hora de entrar en acción y responder a tan absurdas demandas que sólo generan confusión. Queda claro que los fotorreporteros íntegros deben aceptar la responsabilidad de ser veraces con la información que proporcionan, pero esto no es ni más ni menos que lo que se le pide a cualquier periodista, ya sea que tome fotos o no.

 

NUEVO CÓDIGO DE ÉTICA

 

Por favor: Ya dejen de decirnos cómo es que supuestamente debe de ser creada una imagen; dejen de decirnos cual es el “color correcto”, cuando de hecho puede que sean daltónicos y las imágenes al estar impresas tengan variaciones que están muy por encima de los argumentos de lo que están alegando en contra de las alteraciones. Dejen de decirnos cómo deben producirse las imágenes cuando ustedes les agregan pies de foto o las recortan a su antojo. Dejen de hablarnos de la veracidad en las imágenes, cuando ustedes utilizan esas mismas imágenes fuera de contexto para respaldar sus texto o encabezado armados arbitrariamente, y así satisfacer sus necesidades editoriales. Dejen de hablarnos de la verdad en el fotorreportaje cuando muchas veces lo que venden es propaganda disfrazada de información.

 

Ya para terminar, dejen de manipular a los fotógrafos y a la fotografía para encubrir a una industria que ha tenido un desempeño lamentable. En verdad creo que los fotógrafos deben ser responsables de los resultados que obtienen; es cierto que esto debe definirse, pero no dicéndonos qué es lo que no podemos usar como si fuéramos niños de siete años, sino fijando objetivos y metas: La veracidad de la historia que se cuenta. Como escribió mi amigo Chip Simone: “los ‘electroperiodistas’ de hoy tienen una gama de oportunidades totalmente nuevas y por ende de responsabilidades”. La definición de una responsabilidad no se puede establecer a base de restringir las herramientas que pueden usarse, esta postura parece carecer de imaginación.

 

EL FOTÓGRAFO

 

La importancia del gesto de los dos bomberos en la foto mostrada es de lo que realmente trata la imagen, no de los segundo planos focales. Es inaceptable que un juez haya tomado en cuenta el fondo para descalificar la imagen por estar alterada; esto es no comprender la naturaleza de la captura de imágenes ni el significado de lo que Patrick Schneider realmente hizo. Él no sólo estaba observando cuando tomó la imagen, sino que continuó observándola después; hecho que se le escapó por completo a la AFCN en su confusión acerca de lo que las nuevas herramientas del siglo aportan a la fotografía. A nuestro parecer, el Sr. Schneider utilizó toda su habilidad en la computadora para mejorar las imágenes y no para engañar a nadie.

 

Los únicos que de hecho trasgiversaron todo fueron aquellos que lo señalaron con sus dedos acusadores.

 

 

Pedro Meyer
Octubre 2003
Coyoacán, México

 

 


 

Fotografías por Patrick Schneider

* "Palomear" en México se le llama a la técnica de oscurecer o aclarar ciertas áreas de una imagen mediante mayor o menor exposición de luz.

 

No alterada Alterada
No alterada Alterada
No alterada Alterada

 

 

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LIGAS RELACIONADAS:

 

Artículo en línea en Poynter
http://www.poynter.org/content/content_view.asp?id=45119

 

Artículo publicado en el periódico, click here

 

 


 

 

http://zonezero.com/editorial/octubre03/octubre.html

 

 

 

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