La generación más fotografíada de la historia. PDF
Escrito por Ehekatl Hdz.   

© Ehekatl Hdz. 2012

 

Revisar nuestro Facebook, Instagram ó Tumblr mínimo una vez cada día se ha vuelto una rutina y casi una cotidianidad para millones de internautas a lo largo y ancho del planeta, y un gran porcentaje de esta seductora curiosidad es indagar, inmiscuirse en la vida del otro a quien conocemos, o no, de manera presencial. Mucha de esta fascinación no sería posible sin la socialización de la información y en específico de miles de fotografías que día a día actualizan perfiles, blogs y redes sociales y que están reseñando de manera casi compulsiva una época donde lo privado pasa inmediatamente al espectro de lo público.

¿Por qué nos gusta que nos vean?, nos gusta construir una identidad fragmentada, en muchos casos pretenciosa, para fortalecer el sentido de pertenencia, valor a la alza en la sociedad moderna, el cual además deja millones en beneficios para quienes han sabido explotar esta veta de oro.

Sin embargo este fenómeno no es nuevo, la fotografía como acto social y anecdótico ha sufrido también cambios fundamentales desde su aparición. Pocos de nuestros abuelos o bisabuelos cuentan quizá con alguna fotografía de sus primeros años de vida, la fotografía era entonces una acontecimiento que requería de una planeación, además de recursos y tiempo para crear un montaje muchas veces cuidado y profuso; el evento debía de ser especial e irrepetible: un casamiento, aniversario ó simplemente llevar a cabo la "inmortalización" del sujeto en una imagen. Años después con la primera revolución fotográfica encabezada por Eastman Kodak y los avances tecnológicos en cuanto a portabilidad y producción masiva de cámaras y películas, el acto social de fotografiar nos llevó a otros niveles, por primera vez la fotografía social pudo consolidarse in situ gracias a su movilidad y a la rapidez en los procesos de revelado e impresión, comenzaron a registrase de manera creciente actos más cotidianos, yendo más allá del acto formal o único, incluso se rompe con la idea de un montaje escénico, el click fotográfico se democratizaba aún más. Por primera vez miles de familias, comenzaron a registrar vacaciones, reuniones, y momentos íntimos o de importancia particular para el fotógrafo que dejó de ser profesional, para alcanzar a cualquiera que tuviera la disposición y un pequeño recurso para hacerse de una cámara fotográfica, que como objeto también se volvió un instrumento indispensable en los artefactos de la vida moderna occidental de la segunda mitad del siglo XX. A partir de este momento la forma de ver y de mostrarse al mundo comenzó a cambiar y nos dimos cuenta del poder que teníamos en nuestras manos, para recrear una identidad y fabricarnos una serie de valores sociales, culturales y de consumo, que permitieron al grueso de la población poder entrar al seductor juego del aspiracionismo y el estatus, al que antes sólo algunos privilegiados tenían acceso.

De esta manera la generación nacida después de 1960, tuvo por primera vez un primer registro de su vida a través del uso de la fotografía, que pasó de estar presente casi exclusivamente en acartonados marcos y montajes escénicos, a engrosar las páginas de los nacientes álbumes familiares, donde un mismo sujeto podía contar con decenas de fotografías que poco a poco daban cuenta de su paso a lo largo de los años. Muchos de aquellos niños fotografiados entonces, hoy encuentran en esos archivos, las piezas fundamentales para construir su historia o en su defecto para dar algunas pistas de su origen, y en casos más profundos, son materia de estudio o inspiración para reconstruir una identidad.

Sin embargo en menos de un par de décadas el crecimiento de este fenómeno se ha dado de manera exponencial, gracias a la revolución de la fotografía digital y el uso del internet y en específico de las redes sociales. A mediano o largo plazo ¿qué pasará con esos cientos de millones de imágenes que se están generando a un ritmo vertiginoso?. Echemos un vistazo más específico al gran segmento de sujetos hiperfotografiados hoy día: adolescentes y jóvenes, pertenecientes a la "generación milenio", consecuencia inefable de la era de la posmodernidad: jóvenes nacidos entre 1982 y 2000, que han crecido y se han desarrollado con la reciente revolución tecnológica. Y por otro lado tenemos a su vez a los hijos de la generación que precedió a los Millenium (la menos afortunada X generation definida por Strauss & Howe), estos niños, a los que también se les está empezando a conocer como I gen, niños nacidos a partir del año 2000, coincidentes con la masificación de la fotografía digital, y que desde su nacimiento han sido fotografiados insistentemente por padres, familiares y quien tenga una cámara a la mano. Indudablemente es la primera generación en tener un registro puntal de su vida desde sus primeros años e incluso días de nacimiento.

Nos preguntamos entonces, ¿qué pasará con estos niños y adolescentes que hoy están siendo fotografiados hasta el paroxismo?, ¿Qué uso e implicaciones tendrá esa avalancha de imágenes que a día a día se está generando?, ¿Este archivo continuará siendo materia fértil para construir su identidad como lo fue en la generación predecesora?

Y más aún, ¿Qué pasará con el tema de la socialización de este material?, ¿Qué implicaciones sociales o culturales tendrá hacer pública la vida de los individuos desde sus primeros años, y de qué manera esto modificará las relaciones entre individuos al poseer amplios registros personales?, ¿Hasta qué punto la historia de vida dejará de ser un acto íntimo y privado para pasar a ser del dominio público?, ¿De qué manera asimilarán esos individuos tener un registro público de sus primeros años? que, tema aparte, siempre será el punto de vista de quien capturó esas imágenes; y finalmente ¿Cuáles serán los límites entonces del derecho del sujeto fotografiado que no es consciente de la toma fotográfica y del uso a posteriori que se hará de su imagen?

Quizá nos apresuramos en demasía y haya que cuestionarnos en primer lugar qué porcentaje de estas imágenes se quedan en el campo de lo efímero y cuáles efectivamente están generando extensos archivos personales. Y aunque no hay respuestas precisas y claras aún, lo cierto es que el sentido y significado de lo que representa y cómo se entiende la privacidad se redefinirá en los próximos años; así la forma de contar, narrar y entender las historias familiares también mutará de algún modo a metalenguajes más complejos que se interrelacionarán en diferentes esferas. Estemos atentos pues, a lo que nos deparará los próximos años en esta materia, pero sobre todo sería interesante detenernos de vez en cuando a reflexionar antes de hacer un disparo y compartir en automático, en pensar en la imagen como un ente vivo que tendrá significados, usos y reinterpretaciones diversas a través del tiempo, tanto para el espectador como para el sujeto fotografiado, cuestionarnos para qué fotografiamos y sobre todo qué es lo que esperamos comunicar y registrar al capturar y socializar imágenes.

Como vemos, en ocasiones, para entender hacia dónde nos dirigimos, las preguntas tendrán que resolverse con más preguntas.

Comentarios (3)
  • Graciela Beauregard Solís  - Me gusta
    Me gustó la claridad y sencillez para comunicar.
  • Truvak  - Sin ánimo de ser profeta
    Creo que está reflexión se queda algo corta al limitarse a un planteamiento histórico-social de la fotografía y su vigencia, quedan perfectamente claras las preguntas, aunque no se proponen lineamientos, perspectivas, o controversias para responder esas preguntas, y es ahí donde sería interesante conocer una postura.(Aunque en parte es cierto el hecho de que el tiempo responderá algunas de ellas).

    Lo que si es un gran acierto es el hecho de hacernos pensar en los seres humanos como especie: al principio eramos un grupo de individuos que apenas podían sobrevivir, empezando, descubriendo el mundo,y ahora somos quizá más de la cuenta y el vólumen cambia la prespectiva de las cosas, y no me refiero al hecho de que hayamos cambiado como humanos, sino en el uso de la tecnología y la forma de ver el mundo, la captura de la luz solo cambió de tecnología pero sigue siendo captura de luz, la diferencia fundamental radica, a mi aprecer, en la superpotencialización de los canales de dsitribución, desde ahí abría que partir para dar seguimiento a la reflexión que se plantea.
  • Mau  - Re:
    Creo que es una muy buena reflexión y es muy curioso preguntarse cómo es que esta generación sabrá reconstruir su historia a partir de los millones de fotografías que no necesariamente les pertenecen. Un niño de 3 años hoy debe de tener infinidad de fotografías digitales que van multiplicándose y que van perdiéndose en el maremagnum de imágenes que ni siquiera son/serán recordadas en un par de meses.
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