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Autor:Elisa Rugo
Jueves, 22 Abril 2010
177. La Lucha
Autor:Salzmann, Laurence
Miércoles, 21 Abril 2010 | Leer más
Autor:Laurence Salzmann
Miércoles, 21 Abril 2010 | Leer más
Autor:Pedro Meyer
  Tal parece que en estos días, hay más premios cancelados, declarados desiertos, etcetera, que premios otorgados. Y todo siempre gira en torno al tema de la manipulación. El de ahora va asi: Revocan el primer premio del concurso Luis Valtueña por la manipulación efectuada en una de las fotos Redacción.- Médicos del Mundo ha decidido finalmente anular el primer premio otorgado al fotógrafo italiano Francesco Cocco por su reportaje sobre Afganistán, galardonado en la decimotercera edición del Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña. En un escueto comunicado, el jurado apunta al incumplimiento de las normas del concurso -concretamente al punto 4, que se refiere a la alteración de las fotografías- como argumento para revocar el premio. Pese a que no se aportan más detalles, desde hace semanas se cuestionaba una de las fotografías de este reportaje en la que se aprecian varias mujeres cubiertas por un "burka". Las primeras suspicacias surgieron tras constatar algunos observadores ajenos a la organización del concurso que la imagen parecía haber sido manipulada, concretamente para clonar a una de las mujeres.     Curiosamente, este mismo trabajo de Cocco ha sido premiado también este año en el certamen China International Press Photo Contest. Médicos del Mundo también ha informado sobre su decisión de declarar desierto el primer premio y anular la beca concedida al fotógrafo para desarrollar un proyecto de colaboración con esta ONG.   Más información acerca de esta noticia: - Comunicado emitido por el jurado La pregunta que se antoja es si vamos a darnos cuenta algún día que esta es una batalla perdida, por la simple razón que los jurados no tienen buenos ni sólidos argumentos para defender sus decisiones. No puedo dejar de pensar en la guerra contra el narcotráfico aquí en Mexico, que piensa de la misma manera. En lugar de ver que el problema de las drogas no se resuelve con su prohibición, sino con la rehabilitación y la educación. El asunto de la manipulación de las imágenes debiera ser perfectamente aceptable, bajo determinadas condiciones. Pero son esas condiciones, las que no se atreven a definir quienes organizan estos concursos. En el caso de esta foto que ganó, a mí me parece irrelevante que se haya manipulado, más importante me parece que es una mala foto. Y si el jurado no se dio cuenta de la burda manipulación, o sea: mala calidad de la imagen; entonces a quienes hay que cuestionar es al jurado, no al fotógrafo.    
Miércoles, 21 Abril 2010
Autor:Ghizzoni, Simona
Lunes, 19 Abril 2010 | Leer más
Autor:Erick Schonfeld
  Cuenta la leyenda que cuando Cortés desembarcó en México en el siglo 16, le ordenó a sus hombres quemar las naves en las que habían llegado para eliminar la posibilidad de hacer cualquier cosa que no fuera moverse hacia adelante, a lo desconocido. Marc Andreessen tiene el mismo consejo para las compañías de viejos medios: “Quemen las naves”.   Andreessen estuvo ayer en Nueva York y nos reunimos. Platicábamos acerca de las compañías de medios de información y de cómo están manejando el trastorno digital que trajo internet, cuando mencionó la analogía de Cortés. Él hablaba en particular de los medios impresos, tales como los periódicos y las revistas, con su vieja recomendación de que deberían de liquidar sus versiones impresas y adoptar la web sin reservas. “Hay que quemar las naves,” me dijo, “hay que comprometerse”. Su argumento es que si las compañías de medios tradicionales no queman sus propias naves, alguien más lo hará.   Alguna vez, Andreessen puso en capilla de manera muy conspicua al New York Times por su obstinación en tratar de salvar y prolongar su legado en el negocio de la impresión. Con toda la emoción que se generó en los cuarteles de los medios recientemente, por el lanzamiento del iPad de Apple y de otras computadoras tipo tablet, y su potencial para crear un mercado de versiones digitales de pago y de suscripciones a periódicos y revistas, me pregunté si Andreessen todavía pensará igual. ¿Creerá que el iPad cambiará algo?   Andreessen me preguntó si TechCrunch está trabajando en alguna aplicación para el iPad o en planes para cobrar por sus contenidos. Le devolví una mirada perdida. El se rió y comentó que ninguna de las más nuevas publicaciones en web lo está haciendo (él es inversionista en Business Insider). “Ninguna de las nuevas compañías está invirtiendo ni un nanosegundo en pensar en el iPad o en maneras de cobrar por el contenido. Las viejas compañías sólo están pensando en eso.”   Pero la gente sí paga por las aplicaciones. ¿No pagaría él por una hermosa versión para pantalla táctil de una revista? Tal vez, si fuera algo realmente nuevo que en verdad lo impresionara. Sin embargo, tendría que ser algo más que un artículo con video y gráficas (Estoy de acuerdo. De otra forma, no sería mejor que un CD-ROM).   También hace notar que el iPad tendrá un “fantástico navegador”. No importa cuántos iPads venda Apple, el de la web siempre será el mercado más grande. “Hay 2 mil millones de personas navegando en la web, ” comenta, “el iPad será un gran éxito si logra vender 5 millones de unidades.”   A pesar de que lo intentan una y otra vez, Andreessen hace la observación de que las compañías de medios no son aptas para la tecnología ni entienden lo que hacen las compañías de tecnología. Una cosa que hacen muy bien estas últimas es lidiar con trastornos constantes. “Microsoft está pasando por esta fase ahora,” indica, “Ballmer no se queja”, está tomando al toro por los cuernos. Igual que Intel cuando Andy Grove la destripó para hacer el cambio de los chips de memoria a los microprocesadores. Lo mismo que hacen todos los directores de cualquier compañía de tecnología. Es parte de la esencia de la industria de donde viene Andreessen, así que para él es muy evidente: “Vas navegando tranquilamente y de pronto la tecnología cambia. Tienes que adaptarte.” Las compañías de medios necesitan aprender rápido esta lección. Considerando que sus productos ahora se distribuyen y consumen en forma de bits digitales, éstas también están en proceso de convertirse en compañías tecnológicas.   Más allá del iPad, él considera que toda la palabrería de las grandes compañías de medios acerca de erigir barreras de pago y cobrar de alguna forma por el acceso a las noticias, artículos y video en línea, es corto de miras, en el mejor de los casos. Insiste en el simple hecho de que los usuarios se encuentran en la web abierta. Hablar de barreras de pago y aplicaciones es como decir “sabemos dónde está el mercado y no iremos hacia allá.” Los periódicos y revistas nunca llegarán allá, nos dice, hasta que no quemen sus naves y cierren sus operaciones de impresión. Sí, todavía hay mucha gente y dinero en esas naves —miles de millones de dólares de utilidad en algunos casos. “El 80 por ciento de las utilidades y del personal están en riesgo,” reconoce Andreessen, “pero el cambio sucede.” Tendrías que estar loco como para quemar las naves. Tan loco como Cortés.   by Erick Schonfeld        
Jueves, 15 Abril 2010
Autor:Michael Wolff
Todo el mundo hace sus apuestas sobre cuál será el próximo gran hito en Internet. El autor nos ofrece una hoja de información de las teorías que compiten — es la plataforma (Google, Facebook); es la máquina (iCosa); es el comportamiento digital (Twitter); es la pornografía (¡sexo por Skype!); etc. — junto con su corazonada para el año que viene. Además: charla en vivo con el autor Michael Wolff acerca del próximo gran hito en Internet.     Me han dicho tantas cosas de lo que pasará en el negocio de Internet —sucederá de manera inminente, sucederá de tal forma que transformará la conducta de los humanos y sus aspiraciones, sucederá de modo que trastornará a las potencias dominantes o restablecerá a las potencias de antaño— que debería estar en la posición de volverme al fin rico, si pudiera concentrarme bien.   Toda los seguidores que conozco pendientes del próximo gran hito, cree que este año — emergiendo de la recesión, con la muerte de tantos aspectos de los medios convencionales —, será de una giro radical en términos de Internet, precipitará una ola de adquisiciones y ofertas públicas de venta así como ríos de nuevas inversiones. Si uno fuera capaz de enfocarse en lo que tantos genios comentan, podría ganar en grande. Pero descifrar el parloteo requiere de no poco talento, porque el negocio de la tecnología tiene al menos tanto que ver con hablar como con la ciencia. El próximo gran hito pareciera a veces como la venida de Cristo, pero también como aquellos debates intestinos acerca de la doctrina socialista que fueron famosos en los años treinta y tuvieron lugar en las cafeterías del City College de Nueva York.   Así que lo que haré aquí —más que un esfuerzo por crear un Manual para Principiantes sobre el Próximo Gran Hito— es un intento de alinear facciones, repasar teorías, distinguir a los geeks leninistas de los geeks trotskistas, y ofrecer al lector la posibilidad de sacar provecho a lo que este año nos traerá (o al menos tener una teoría propia para exponer en su próxima fiesta).   Es más, comencemos con un ruso. Yuri Milner es un moscovita de 48 años de edad, multimillonario y con un enorme parecido a Putin. El año pasado se convirtió en uno de los mayores inversionistas en los medios digitales de los Estados Unidos y con ello elevó el próximo gran hito a algo parecido a un estatus geopolítico. Otros multimillonarios rusos compran equipos de futbol o periódicos; Milner compra “plataformas”.   Milner es el principal inversionista externo en Facebook y en diciembre adquirió una participación grande en Zynga, la exitosa compañía desarrolladora de juegos en línea, cuyos juegos —FarmVille, Café World y Mafia Wars— son jugados principalmente a través de Facebook.   Dice que está apostándole a las personalidades —Mark Zuckerberg, jefe de Facebook y Mark Pincus, que encabeza a Zynga— lo cual los inversionistas dicen con frecuencia: todo está en el talento y el dinamismo. Pero apostar a una plataforma, sugiere una visión que va más allá de un don gerencial. Es una jugada del tipo control-del-universo.   Poseer una plataforma, en esta teoría geopolítica, te convierte en una superpotencia. Microsoft logró el dominio mundial con Windows, cuando los sistemas operativos eran las plataformas fundamentales. Pero ahora una plataforma es más una construcción metafórica que sugiere no sólo diferentes funciones, sino un patrón de comportamiento e incluso una manera de ver las cosas, lo que crea hábitos en los usuarios y fomenta su dependencia, con el ojo puesto en abarcar al resto del mundo digital. Tal como Google.   Y, a los ojos de Milner, también como Facebook.   O, desde el punto de vista de Steve Jobs, como el iPhone — un golpe más en su sueño de controlar tanto el hardware como el software que dominan el mundo.   La teoría de la conquista global de las plataformas sostiene que el dominio de Internet ha sido esquivo, salvo para Google, en parte debido a los constantes cambios en la tecnología. Pero Internet, después de 15 años, ha alcanzado, desde la perspectiva de la supremacía de las plataformas, un grado de madurez. “La red es como otro servicio más, como la electricidad, el agua, etc.”, dice Mark Cuban, que hizo una de las mayores fortunas personales del auge de las punto com, cuando él y su socio Todd Wagner, le vendieron Broadcast.com a Yahoo por 6 mil millones de dólares, en 1999.   En otras palabras, si uno es capaz de volverse ubicuo, parecerse a un pulpo, tener cabezas de hidra, ser camaleónico, tener integradas bases de datos horizontales y verticales y ser un centro de comando, pasarán varios años antes de que una nueva tecnología desafíe tu dominio.   Es por ello que la aparición de otra plataforma es tan convincente.   La movida de Facebook a finales del año pasado para revisar sus ajustes de seguridad, una ilusoria oferta de mayor control para el usuario, en realidad era parte de un continuo intento de hacer los datos públicos del usuario aún más públicos, más compartibles y más consultables —es decir, Facebook tiene la oportunidad de convertirse en la plataforma a través de la cual busquemos no sólo información pública, sino información individual, en masas cada vez mayores de ésta (incluso fotos). La búsqueda se mueve de la web hacia la vida de las personas.   Esta prospección llevará, en la opinión de casi todo el mundo, a una oferta pública de acciones por parte de Facebook este año, la cual con su tamaño y vértigo, transformará la industria con nueva liquidez y provocará la máxima guerra de las plataformas, un encuentro cara a cara entre el dominio de Google en las búsquedas basadas en las páginas web y el dominio de Facebook en la “gráfica social”.   Aún así, tal política de plataformas, tal creencia en la posibilidad de controlar, podría no ser más que una guerra fría. El mejor modo de ver lo que hacen los cambios en el juego, según un grupo que podríamos llamar los conductistas digitales —parte vendedores ambulantes y parte sociólogos autonombrados— es entender cómo Internet modifica radicalmente los deseos, hábitos, acciones y reacciones de sus usuarios.   Por ejemplo, Clay Shirky, autor de Aquí viene todo el mundo: el poder de organizar sin organizaciones, es alguien cuyo nombre ahora es pronunciado en los círculos de tecnología con la misma veneración con la que los izquierdistas solían decir “Herbert Marcuse”. “La web 3.0 no es una mejora, es una revolución”, dice Shirky de manera distintiva. Él y Jeff Jarvis —una especie de predicador ultraconservador de siglos pasados, que ha convertido sus conferencias del tipo “se nos viene encima el cielo”, impartidas a ejecutivos de los medios tradicionales, en una lucrativa consultoría para esos negocios—, Chris Anderson —el editor en jefe de la revista Wired— y Jay Rosen, profesor de la Universidad de Nueva York, — todos ellos blogueros dedicados y llamados en jerga de Internet “monos citables” — en esencia han modificado las raíces anarquistas, tipo años sesenta, de Internet en una audaz teoría de negocios.   En esencia, la teoría de la conducta digital es que el negocio de los viejos medios le impuso una conducta antinatural a sus usuarios —en especial una estricta división entre creadores y audiencia. Internet con su jerarquía plana, distribución barata y virtualmente sin barreras de producción, le permite a la gente expresarse de manera más natural. Somos animales colaboradores, según parece, y alegres aficionados, más interesados en entretenernos e informarnos nosotros mismos, que en ser entretenidos e informados por los profesionales.   La investigación de Shirky llega a la conclusión, en efecto, de que a la gente le gusta trabajar sin paga y es más productiva cuando trabaja así, lo cual, si uno lo piensa, refuta toda la teoría económica, pero si se piensa un poco más, quiere decir que a las personas les gustan sus pasatiempos y que se enorgullecen en especial de tener una pericia adquirida por ellos mismos.   ¿Entonces qué sucede cuando uno agrupa a todos los aficionados y autodidactas en un nuevo modelo de negocio?   Digg , por ejemplo, donde los miembros seleccionan y clasifican las noticias, y en donde sin tener un solo empleado editorial, hay más de 40 millones de usuarios, lo que lo convierte en uno de los sitios de noticias más grandes de Internet, produciendo una versión de las noticias que ningún medio profesional crearía jamás.   O “Charlie me mordió el dedo”, donde un bebé británico muerde el dedo de su inexpresivo hermano y causa grandes risas. Este video, con 149 millones de vistas en YouTube, es mayor que el Súper Tazón.   Y si todo este parloteo y colaboración obsesiva sólo producen, como lo reconoce Jarvis, “una montaña de estupideces”, esto significa que el próximo gran hito será clasificar, tamizar y filtrar las estupideces.   La necesidad de filtros y editores, en el esquema de los conductistas, será encarada incluso por un producto de la nueva conducta: Twitter.   De acuerdo a los conductistas, Twitter es tanto la más fina expresión del trabajo gratuito como del parloteo infinito, y la manera en la que navegaremos a través de una cada vez mayor insipidez y un mayor abarrotamiento. Para los conductistas, Twitter es una base de datos de segundo a segundo y en tiempo real de la experiencia humana, un registro consultable de todo tipo de pensamientos y acciones, lo que de acuerdo con Biz Stone, uno de los fundadores, generará mil millones de búsquedas por día el año próximo. En lugar de que los algoritmos de Google establezcan la jerarquía de la información, la masa de la humanidad Twitter-céntrica —o uno de los grupos de iguales que uno seleccione de la masa Twitter-céntrica— establecerá lo que es importante, y por lo tanto, lo que aparecerá en los primeros lugares de la búsqueda. “El correo electrónico y la mensajería instantánea han cambiado muy naturalmente hacia un discurso público mucho más amplio y abierto”, dice Stone, un discurso que en sí mismo se convierte en una herramienta de navegación principal y una manera de interactuar con el mundo de la información “mucho más allá de escribir un término en una caja y hacer clic en un botón”.   Internet en vivo, según los conductistas, sería el próximo gran hito. Los sitios y páginas web están desactualizados. “Google todavía piensa en el mundo como páginas”, dice John Borthwick, cuya compañía Betaworks es una firma de capital de riesgo que invierte solamente en modelos de negocio conductistas. Según él, “los medios ya no son un producto”. No se trata de una producción. No se trata de un éxito de taquilla. Se trata de qué tanto contribuimos y cómo nos beneficiamos de nuestra expresividad colectiva.   Lo cual, de acuerdo con varios sabelotodos, es un montón de disparates. O, sólo es cierto en la medida en que los costos de producción han bajado y el mercado laboral disponible ha aumentado, quedando todo en una oportunidad de ahorro en costos.   La producción de medios, según este cálculo, es y siempre ha consistido en alinear costos y utilidades. El problema es que en un mundo en línea, donde las tarifas de publicidad por lo general son un décimo de lo que comparativamente las audiencias de la televisión o prensa podrían ofrecer, los costos están completamente desbalanceados con las expectativas más optimistas. (Dice Shirky: “La gente de los viejos medios siempre se pregunta ‘¿cuándo conseguiremos que nuestras utilidades se eleven hasta empatar nuestra estructura de costos?’ Y siempre les respondo: cuando el infierno se congele.”)   Así que esto ha creado la teoría del próximo gran hito: el pre-pago.   Barry Diller, quizá la persona que ha experimentado con más teorías del próximo gran hito que cualquier otro magnate de medios e Internet (probó con medios locales en línea, alguna vez creyó en el fabuloso futuro del comercio electrónico, después probó en las búsquedas con Ask.com), ha vuelto a la teoría básica de los medios de costo-beneficio. “Todo lo viejo es nuevo otra vez”, comenta.   Collegehumor.com, respaldado por Diller se ha convertido en una compañía que ha tomado como modelo a los primeros estudios de cine. Produce una cada vez mayor variedad de videos, echando mano del talento de actores, escritores y técnicos, la mayoría de menos de 30 años (es decir, talento barato), y la compañía de Diller, IAC, posee todos los derechos. De igual forma, Diller se ha asociado con Ben Silverman, ex director de NBC y productor de programas de telerrealidad, para crear una compañía que, según Diller “regresa el modelo de los medios a los años 1950” — en el cual los patrocinadores, tal como Procter & Gamble con las telenovelas, suscribían los programas (y generalmente eran sus dueños). Incluso la revista digital The Daily Beast, en la que Diller ha invertido mucho dinero, es un experimento de réditos. Diller se rehúsa a tomar publicidad de bajo costo. En lugar de eso, está tratando de crear un escaparate para anuncios, alrededor del cual “podría caer el rayo”, y a la manera de los viejos medios, grandes cantidades de mercancías podrían moverse.   Nick Denton, fundador de Gawker, ha aplicado las reglas de pre-pago con mayor rigor para crear la que acaso sea la compañía más exitosa de contenido original en la web. Él utiliza un enfoque de los viejos medios, en el que los trabajadores no son en absoluto glamorosos ni consentidos, sino más bien trabajan a destajo y son desechables.   Pero el modelo de Denton es relativamente humanista comparado con los todavía más avanzados de los de pre-pago. Por ejemplo, Demand Media — una especie de suplemento dominical de la vieja guardia multiplicado por un millón — aglutina a los trabajadores gratuitos de Shirky y los encadena a un algoritmo que echa un vistazo a la corriente de búsquedas, decide cuáles son los términos de búsqueda más valiosos, después ordena contenidos ligados con esas palabras y trabaja audazmente para empujar estas pepitas de contenido producidas de forma muy económica, hasta la cima de los resultados de la búsqueda, donde atraen el tráfico que después es canalizado hacia los anunciantes. En este modelo, la necesidad de seres humanos para crear el contenido es una incomodidad menor, que será arreglada por los algoritmos en algún momento próximo.   Pero entonces aparece la teoría contraofensiva del contenido costoso, que sostiene que el próximo gran hito son los Grandes Medios de Información. A pesar de sus deficiencias en esta consideración, los Grandes Medios aún mantienen un monopolio, el cual con sólo mostrar algunos dientes y sentido común, pueden ganarle a Google, cambiar el comportamiento de la audiencia e incluso la cultura de Internet de conseguir gratis lo que sea.   “Cinco compañías” — Time Warner, Disney, Viacom-CBS, Comcast-NBC Universal, Fox — “controlan el 85 por ciento de las horas de video vistas en Estados Unidos”, dice el analista de medios Craig Moffett. “A final de cuentas, este tren no irá a ningún lado que estas cinco compañías no estén de acuerdo.”   Esta sensación de última llamada súbitamente le ha dado a los viejos medios de información una nueva militancia y fe en que pueden trastornar a los trastornadores.   Está detrás de la declaración de Rupert Murdoch de que pondrá una barrera de pago alrededor del contenido en línea de su compañía. Y está detrás del trato de Comcast para NBC Universal: el contenido de marca es el rey, maldita sea.   Incluso en algunos círculos de viejos medios existe una sensación de que Google está huyendo. O que, aun cuando los viejos medios podrían estar perdiendo su audiencia y utilidades, aún mantienen su influencia (en especial en Washington), y que después de varios años de admiración y asombro hacia Google, ahora están dirigiendo su fuego contra la compañía. Mucha gente cree que esto significa que el próximo gran hito será que Google (muy conciente del juicio anti-monopolio que tanto debilitó a Microsoft la pasada década) consentirá en pagar por el derecho de presentar el contenido de alto valor que la gente busca con mayor frecuencia.   Y si eso no funciona, está la teoría de la máquina mágica — o la solución de construir una plataforma propia.   En este análisis, una máquina dedicada puede reclamar el monopolio de la distribución que le fue tan groseramente quitado por Internet. O por lo menos conseguir un mejor trato del que se consiguió con la anterior máquina.   Existe el Kindle. Existe el Nook de Barnes & Noble. Existe el iPhone (todas las compañías de los viejos medios tienen su aplicación para iPhone)— y la promesa de una tablet de Apple.   El problema aquí es, evidentemente, el de tener demasiadas máquinas: se puede leer el New York Times por 75 centavos el ejemplar en el Kindle o se puede leer de manera gratuita en el iPhone.   También existe el rechazo de los conductistas a la solución de la máquina mágica: “El aparato mágico se llama Internet”, dice Jarvis. En otras palabras, todo intento de controlar el empaque y los canales de distribución debe llevar en última instancia de vuelta a un mundo conectado en red el cual está desempacado y desbalagado.   Ah, y está el sexo, la aplicación más estimulante de Internet. Y Skype. Y el sexo por Skype. eBay compró Skype en 2005, una mala combinación que atascó el crecimiento del servicio gratuito de teléfono con video por Internet. A finales del año pasado, sus fundadores lo compraron de nuevo, lo que colocó a Skype de vuelta en la pista del próximo gran hito como la plataforma para medios en tiempo real: es Twitter en video — que pronto será compartible y consultable.   Y está el factor del statu quo, siempre entre las fuerzas más poderosas: es decir, es el mundo de Google y sólo vivimos en él. Lo que la mayoría de nosotros no percibe, es el incansable paso de la búsqueda de Google, que se mueve rápidamente para colonizar el tiempo real y para extenderse sobre Facebook y Twitter antes de que ellos se extiendan sobre él. Por consiguiente, no hay que poner resistencia.   De manera que preséntese como defensor de la teoría de las plataformas, o firme como un fanático conductista de Internet, o cortador de gastos cero-tonterías, o vengador murdoquiano de los Grandes Medios, o entusiasta de la nueva máquina, o creyente en Eros como principal motor de la tecnología o tome la postura de lo que es bueno para Google es bueno para Estados Unidos. Y lo invito a hacer hipótesis conmigo de que este año Facebook comprará Twitter, Google comprará Skype (o para compensar mis apuestas, al revés), y las búsquedas se abrirán camino en nuestras emociones colectivas y nuestra psique (“si no se te puede buscar”, dice Jarvis “nunca serás encontrado.”), y —aunque el comportamiento ciertamente cambia, también permanece igual— también emergerán formatos de programas en línea e incluso un horario de día y un horario estelar, todos producidos increíblemente con muy poco dinero. Pero me temo que lo que no he comunicado acerca de los caprichos del próximo gran hito, es exactamente lo que se le podría escapar a uno al leer la descripción de todas las variantes del socialismo que alguna vez combatieron entre sí. Detrás de esas teorías de cómo se organizaría el nuevo mundo y cómo serviría mejor a la especie humana, subyace una lucha maniquea que enfrenta al bien contra el mal, al control contra la libertad, al conjunto de instituciones de un hombre contra el nuevo orden de otro, con cada empresario e ingeniero creyendo que puede dirigir la vida de usted mejor que cualquier otro empresario o ingeniero —y por supuesto, mejor que usted.   Michael Wolff      
Jueves, 15 Abril 2010
Autor:Uznadze, Beso
Jueves, 08 Abril 2010 | Leer más
Autor:Uznadze, Beso
Jueves, 08 Abril 2010 | Leer más
Autor:Alejandro Malo
  Existe una aparente contradicción entre el valor documental y artístico de una obra. Por un lado un documento fotográfico aspira a ser el testimonio de un instante —o una serie de instantes en el caso de un ensayo— con una ubicación, personajes y elementos precisos, que conduzcan a una interpretación exacta; y por otro lado se acepta sin mayores cuestionamientos que toda obra de arte, sobre todo en el ámbito fotográfico posterior a las vanguardias del siglo veinte, debe permitir diversas lecturas que eviten su agotamiento como mera ilustración o muestra de dominio técnico. Si, además de lo anterior, destacamos la distinción hecha por incontables concursos, casi como algo obvio, entre fotoperiodismo y fotografía artística, cualquier intento de conciliación entre ambas expresiones parecería destinado al fracaso.     Pero sucede que hay exposiciones donde se exaltan, en espacios destinados al arte, obras cuyo origen es el resultado de una labor documental. Bastaría con los ejemplos de las múltiples muestras, en diversos continentes, del trabajo de Robert Capa, Gerda Taro o Josef Koudelka; pero también se pueden destacar obras más recientes como las series de Chien Chi-Chang, las de Manuel Rivera-Ortiz o las imágenes de gran escala de Luc Delahaye. Y tampoco está de más señalar que, en ciertos casos, sea por el transcurrir del tiempo, la lejanía geográfica o simplemente la falta de contexto, una imagen documental se transforma en una expresión más vasta, donde una guerra cualquiera representa la violencia y angustia de todas las guerras, el hambre retratada en una figura cobra la contundencia de todas las hambrunas, y una tristeza desolada se convierte en todas y cada una de las tristezas imaginables.   Es en ese espacio donde —un poco a la manera en que en la literatura hicieron Alejo Carpentier, Julio Cortázar y muchos otros integrantes del llamado Realismo Mágico— se logra que una expresión precisa consiga, sin dejar su particularidad de lado, presentar inquietudes universales; y es ahí donde un documento, sin perder un ápice de exactitud, ofrece interpretaciones que se renuevan ante cada mirada. Pero también es justo desde la búsqueda de estos espacios, donde los convocamos a dialogar sobre la legítima aspiración de cualquier fotodocumentalista a tender un puente hacia el arte, así como a reflexionar sin prejuicios sobre las posibilidades de un territorio compartido.     Alejandro Malo    
Jueves, 08 Abril 2010
Autor:Hans Durrer
  Reseña de: David Friend (2007), Watching the world change. The stories behind the images of 9/11. (Observando al Mundo Cambiar. Las Historias Detrás de las Imágenes del 9/11) Nueva York: Picador (464 páginas; ISBN: 978-0312426767)   El desastre en el World Trade Center en aquel fatídica 11 de septiembre del 2001, fue probablemente el evento más fotografiado de nuestros tiempos. Un buen número de esas fotografías han sido recopiladas por David Friend, quien añadió sus perspicaces comentarios. Hans Durrer reseña y reflexiona acerca de los resultados.   Desastres en la era de la fotografía digital Como probablemente muchos, me siento saturado de alguna forma cuando se habla del 9/11. Entonces, ¿por qué leería otro texto acerca de lo mismo? Bueno, pues me interesa la fotografía y el foto reportaje, especialmente las historias detrás de las fotografías, y cuando me encontré con “Watching the World Change” (Observando al Mundo Cambiar), la compilación de David Friend, despertó mi curiosidad y permanecí igual página tras página de este trabajo verdaderamente fascinante.   El autor, David Friend, antes director de fotografía en Life, es el editor de desarrollo creativo en Vanity Fair. Además de eso, es un buen escritor, un periodista incansable y, es muy probable, un adicto al trabajo –la sola investigación contenida en este libro es inmensa e impresionante.   ¿Recuerdan la imagen de George W. Bush en la Zona Cero? ¿Aquella en que “…estaba de pie vestido con cazadora sobre un montículo humeante en la Zona Cero, con un prendedor de la bandera en la solapa y un megáfono en la mano enguantada. Abrazaba a Bob Beckwith, un bombero de sesenta y nueve años de Queens…”? Uno de los asesores de medios de Bush por largo tiempo, opinó que esa imagen “será la más duradera e icónica de su presidencia,” el editor en jefe de New York Daily News creyó que esta imagen fue improvisada, un estratega quien trabajó en la campaña de John Kerry pensó que era planeada, y Luc Sante, el crítico cultural e historiador fotográfico opinó que obedecía un guión ya que “con Bush nunca tendremos un momento que no sea orquestado.”   “Irresistible…Seguramente el manejo más original del impacto cultural de aquel día,”, se cita a Frank Rich del New York Times en la contraportada y, sí, pareciera cierto, pero lo que es más, esto es un periodismo absolutamente singular (bien contado, detallado y con un agudo sentido del flujo narrativo) que no solamente demuestra cómo –al tomar, observar, distribuir y compartir fotografías– intentamos dar un significado a aquello que nos rodea sino que también prueba que no es la historia (dramáticamente estructurada y realzada) la que hace un buen periodismo, sino la interpretación certera y comprensiva de cómo las personas asimilan lo sucedido. El 9/11 fue probablemente el evento más fotografiado de nuestros tiempos. Esta es una de las impresiones que se tienen cuando se invierte tiempo en este libro. Sé que vivimos en un mundo de fotografías, pero nunca se me hubiera ocurrido que tantas personas tomaran imágenes –videos y fotos fijas– ese día. “Un cineasta documentalista francés, un inmigrante checo y un artista alemán –todos neoyorkinos– por coincidencia tenían cámaras grabando y enfocadas en el World Trade Center cuando fue atacado. Momentos después, el artista Lawrence Heller, quien había escuchado el primer jet estrellándose en la Torre Uno, (la torre norte), tomó su videocámara digital… Las personas fotografiaban desde ventanas, parapetos y rellanos.   Fotografiaban mientras huían: en autos, a través de puentes, sobre avenidas cubiertas por corrientes de polvo y ceniza. Incluso fotografiaban las imágenes de sus televisiones mientras veían el mundo cambiar, justo en la pantalla.” Y estaba por ejemplo Patricia McDonough, una fotógrafa profesional quien, después de tomar bastantes fotografías que posteriormente aparecerían en Esquire y otras revistas, pensó que la fotografía “de pronto se volvía superflua,” cargó su bicicleta con guantes desechables y botellas de agua –“Tenía mucho entrenamiento de la Cruz Roja, clases de RCP, tengo una calma extraordinaria en desastres”– y se apresuró a ayudar.   Frenando la publicación “Sorprendentemente,” Friend comenta, “docenas de fotógrafos siguieron haciendo tomas aun cuando sentían que sus propias vidas estaban en riesgo –mientras nubes de escombro, de las torres que caían, se apilaban a lo largo de las calles.” Pero, ¿qué obligaba a la gente a tomar fotografías en tal situación? Por supuesto, las respuestas varían pero probablemente muchas personas “tenían que tomar una fotografía para después validar que realmente había sucedido”, como opina el curador y escritor Michael Shulan. Pero a pesar de las múltiples fotografías que fueron tomadas el 9/11 y los siguientes días (por las cámaras de TV, turistas, trabajadores, transeúntes) no fue de ninguna forma fácil para los fotógrafos profesionales hacer su trabajo. Christopher Morris, dice por ejemplo: “Llegué a la escena, pasé las barricadas, y de inmediato fui abordado por la policía. Era imposible hacer tomas. Todos odiaban a los fotógrafos. Éramos como parias.” Una de las razones por las que tantas imágenes fueron tomadas ese día es porque era posible: 50% de los norteamericanos vive en una casa donde hay una cámara digital; para el año 2006, 50 millones de celulares en Estados Unidos tenían cámara, me enteré. David Friend piensa que la semana del 9/11 fue el inicio de la era digital, de la cual forma parte la recopilación digital de noticias. En las palabras de Nigel Pritchard de CNN: “Ya no estabas atado a un cable y un camión satelital. Podíamos ir a cualquier parte y transmitir con un paquete de baterías.” La tecnología moderna (cámaras digitales, líneas de teléfono, cables de fibra óptica, internet, satélites) ha hecho posible que “en cuestión de minutos, cualquiera con un monitor, casi en cualquier parte del mundo, era capaz de tener acceso al material filmado sólo unos minutos antes,” como explica Friend.   En los días que siguieron al 9/11, casi no había imágenes publicadas (en Estados Unidos) que mostraran partes de cadáveres, sobrevivientes cubiertos de sangre o personas brincando desde las ventanas del World Trade Center. Esta autocensura, como Friend detalla, pudo haberse dado porque “los editores, hasta cierto punto, pudieron haberse sentido protectores de los suyos, comprometidos con las personas a quienes consideraban nada más y nada menos que su familia extendida –vasta, afligida e interconectada (…) En resumen, no podían soportar que alguien los viera en esas condiciones.” Seguramenete otra razón, como dice la directora de fotografía de Time, Michele Stephenson, fue que “no había muchas.” Pero, ¿qué pasó con las fotografías de quienes brincaban? ¿por qué no las vimos? Joe Scurto, por ejemplo, vio “al menos un ciento de personas brincando. Caían como lluvia.” Pues bien, hay una fotografía que es conocida como El Hombre Cayendo, tomada por el fotógrafo veterano de Associated Press Richard Drew; “la fotografía más famosa que nadie ha visto,” como dice Drew. Según lo ve Friend: “Actualmente…las asociaciones noticiosas tienden a irse a lo seguro, habiendo sido integradas a los conglomerados mediáticos, dan menos prioridad a mostrar realidades duras que a las ganancias, el entretenimiento de masas y satisfacer anunciantes temerosos.   Un libro personal Hay también datos peculiares que se aprenden en este gran libro, por ejemplo, que la bandera con barras y estrellas que los bomberos izaron en la Zona Cero ha desaparecido. O la historia de un publicista y un fotógrafo que hojeaban la revista Time (la foto de la portada había sido tomada por el fotógrafo), cuando llegó un hombre corriendo hacia ellos, les arrebató la revista y abriéndola en un desplegado de dos páginas, les anunció que esas eran sus imágenes. Y, cuando el publicista señaló que su amigo había tomado la fotografía de portada, le dijo: “Ahh, tú eres el que me ganó la portada.”   Nada bizarro en absoluto, pero muy interesante (y maravillosamente instructivo) me pareció esto: Tras los ataques a las Torres Gemelas, todos los vuelos comerciales que atravesaban el espacio aéreo de los Estados Unidos fueron inmediatamente suspendidos. De pronto, el aire estaba libre de estelas aéreas (las líneas delgadas de condensación que muchos aviones que cruzan el continente dejan a su paso) y tanto los datos visuales como meteorológicos que surgieron durante los tres días que los aviones estaban en tierra indicaron “que la fluctuación de temperatura (el rango entre el promedio de temperatura más alta durante el día y el promedio de temperatura más bajo durante la noche) en Norteamérica había aumentado entre 3 y 5 grados Fahrenheit…esto sugirió que las estelas aéreas, a través de los años, han tendido a bajar las temperaturas (un fenómeno llamado enfriamiento global), posiblemente ocultando lo que pudieron ser ramificaciones aun más severas del calentamiento global.”   Sobre todo, este libro demuestra lo que significa vivir en un mundo dominado por imágenes. Friend escribe: “La mayoría de nosotros difícilmente nos damos cuenta cómo las imágenes nos sirven para nutrir las raíces de nuestro tiempo libre. El pronóstico del clima que me ayudó a elegir qué ropa ponerme hoy fue creado por meteorólogos que interpretaron secuencias de imágenes fijas. Las cámaras de seguridad en mi edificio de oficinas, mi banco local, los espacios públicos de atravieso cada día, están grabando un flujo continuo de tomas de seguridad. Mi computadora almacena imágenes y las intercambia con otros aparatos electrónicos. Mi teléfono celular…” Finalmente, tomar fotografías y ver fotografías es asunto personal. Y se agradece que este sea un libro personal. No en el sentido de que David Friend vuelque su alma, sino en la manera como narra según avanza su trabajo: “Llamé por teléfono a un amigo en Londres para saber cómo estaba sobrellevando lo sucedido, para ofrecer mi apoyo…El 11 de septiembre, mi amigo, un ejecutivo en eSpeed (una subsidiaria de Cantor, la corredora de bolsa en Londres) había sostenido una conferencia telefónica con su contraparte en el piso 103 de la Torre Uno. Durante la llamada, había oído lo que recuerda como “una gran agitación a través de un megáfono”, mientras sus colegas hablaban sobre algún tipo de explosión. Después vinieron sonidos que ahora afirma son demasiado horrorosos como para ser descritos.”   En la misma línea escribe sobre como su hija de trece años Molly reaccionó a la noticia de que John Doherty, el padre de su amiga Maureen, no había regresado del World Trade Center: “Durante la semana siguiente, Molly periódicamente iba a la vitrina del comedor, abría el cajón del lado izquierdo, y sacaba una fotografía enmarcada que conservaba de diecinueve niñas de sexto de primaria, incluidas Maureen y Molly, con sus mejores vestidos.” También escribe cómo, él mismo intentó enfrentar la realidad después del 9/11: “Observé la foto enmarcada junto al libro de oración. Mostraba a mi hermana Janet, con brillantes ojos cafés, su juventud desaparecida de golpe, en un accidente de auto en 1997. Aun así, a través de la fotografía sentía que su ausencia era en cierto modo una presencia, y debía estar ocupada. Esta enfermera, que solía trabajar en el banco de médula ósea para niños en Seattle, hubiera estado inundada de trabajo esa semana. Al verla sonreír desde la mesita de noche, pensé que Janet estaría atendiendo, ofreciendo orientación y compasión, ahora que el cielo estaba repleto.”   2009 © Hans Durrer / Soundscapes    
Jueves, 08 Abril 2010
Autor:ZoneZero
  La realidad ya no es lo que solía ser, y hace mucho dejó de ser como la pintan. A lo largo del siglo pasado se derrumbó, atacada desde varios frentes, la creencia de que materia y realidad tenían una correspondencia precisa. Primero la física nos confrontó con la relatividad del espacio y el tiempo, luego las ciencias sociales nos mostraron que el lenguaje determina el modo como construimos nuestra percepción del mundo, y en las últimas décadas la tecnología nos ha ido envolviendo con ambientes donde la virtualidad nos resulta en muchas aspectos más inmediata, y en varios sentidos más real, que la presencia material de aquello mismo que representa. Un ejemplo de esto es el amigo al otro lado del mundo, con quien discutimos a través de una red social o por medio de videoconferencia, y nos resulta mucho más concreto que el vecino con el cual probablemente nunca pasaremos de intercambiar los buenos días.   Alejandro Malo Leer más...     Galerías                           Desde nuestro archivo                                   Recomendamos   podcast entrevista a Maggie Taylor y Jerry Uelsmann Tom Chambers | Diseñador y Fotógrafo Entrevista a Tom Chambers La fotogrfía se somete a un cambio de sexo: El arte de Tom Chambers Maleonn La carta del cartero por Maleonn Maleonn Maleonn        
Martes, 06 Abril 2010
Autor:Beso Uznade
Martes, 06 Abril 2010 | Leer más
Autor:Media Helping Media
31 de marzo del 2010   El día de hoy, abogados gubernamentales confirmaron al Juzgado Vacacional de la Suprema Corte que la policía desplegada enfrente de la Galería DRIK había sido retirada y no habría más obstrucciones a la exposición de ahora en adelante. El abogado del Dr. Alam sostuvo que la policía siguió bloqueando el paso a los visitantes hasta las 4:30 pm del 30 de marzo y pidió garantía por parte del gobierno de que no habría más interferencia con los visitantes que acudieran a la galería. El Fiscal General Adjunto MK Rahman se refirió a la información recibida por parte del Comisionado de la Policía Metropolitana de Dhaka, y del Ministro de Asuntos Internos, respecto a que no había necesidad de presencia policiaca. En vista de esta declaración, la Corte señaló que no autorizaría ninguna orden en este momento, pero que de haber alguna otra obstrucción a la exposición, antes del 3 de abril en que se reanudan las actividades de la Suprema Corte, el solicitante estaría en libertad de pedir las órdenes necesarias al Juzgado Vacacional.     Antecedentes: Por segundo día consecutivo, la Corte Vacacional de la Suprema Corte atendió una petición escrita exigiendo el retiro de la intervención policiaca que impidía la entrada de los asistentes a la exposición del Dr. Sahidul Alom en la Galería DRIK titulada “Crossfire”, que consiste en fotografías interpretativas y un mapa interactivo Google que muestra los lugares donde se reportó que se habían encontrado los cuerpos de las personas supuestamente ejecutadas por las fuerzas de seguridad.   El Dr. Alam denunció las acciones de la policía, incluyendo a la División Especial y el RAB (Batallón de Acción Rápida), quienes le ordenaban cerrar la exposición horas antes de la inauguración programada el 22 de marzo, y el despliegue posterior de la policía frente a la Galería DRIK en Dhanmondi desde la tarde del 22 de marzo en adelante. Como fue ampliamente reportado en los medios, la policía impidió que el conocido autor Mahasweta Devi y otros invitados entraran a la exposición para la inauguración, y siguieron impidiendo que otros visitantes entraran a las instalaciones. La policía declaró que DRIK necesitaba “permiso previo” para llevar a cabo la exposición, y el realizarla “provocaría disturbios”.   La denuncia fue interpuesta por el Dr. Shahidul Alam, fotoperiodista y Director Ejecutivo de DRIK. Los denunciados fueron el Secretario, el Ministro de Asuntos Internos, el Inspector General de la Policía, el Director General del RAB, el Comisionado de la Policía Metropolitana de Dhaka y el Oficial al Mando en la Estación de Policía de Dhanmondi.   © Media Helping Media      
Lunes, 05 Abril 2010
Autor:Rezaur Rahman
  Mañana del 26 de marzo en la Biblioteca Drik. Conversación entre un hombre joven y un guardia, narrada por el guardia. Young man: Egulo ki? Egulo ki hochche ekhane Joven: ¿Qué son esas? ¿Qué está pasando? Guard: egulo prodorshoni hochche ekhane Guardia: Se presenta una exposición. YM: ki nam etar kin am. Oi eta ki korse. Ki korse eguli. Korse ke. Ki nam tui bol tui bol. Joven: ¿Cómo se llama? ¿Qué es ésto? ¿Qué son todas éstas? ¿Quién lo hizo? ¿Cómo se llama? Dígame. G: etar nam crossfire bhaiya. Apni janen na… Guardia: Se llama “Crossfire”, hermano. No sabes… YM: oi e korse ke, korse ke. Ke. Ke. Shohidul alom? Shohidul alom korse. Oi o thake kon jaigai. Joven: ¿Quién ha hecho eso, quién, quién- Shohidul Alom? Shohidul Alam lo hizo. ¿Dónde vive? G: bhaiya ami gate er security. Ami ki kore bolbo. She ki kore na kore. Kothai thake. Ami egulo kichu jani na bhaiya. Guardia: Hermano, soy el de seguridad en la puerta. ¿Cómo se supone que yo deba saber eso -lo que hace o no- y dónde vive? No sé nada, hermano. YM: ei or ki morar bhoi nai? Or ki morar bhoi nai akdom i? ei or bou polapan nai? Meye chele meye nai? Ei bol nai nai? Joven: ¿No le teme a la muerte? ¿No le teme a la muerte en absoluto? ¿No tiene familia? ¿No tiene hijos? Dígame. G: bhai apni ato uttejoto hochchen kano? Amar moton bhodro bhabe kotha bolben apni. Bhodro shore kotha bolben. Eta obhodror jaiga na. apni jebhabe kotha bolchen ebhabe kotha bola hochche na apnar. Guardia: Hermano, ¿por qué te alteras tanto? Háblame con tranquilidad como yo lo hago. Háblame en un tono amable. Este no es lugar para alguien grosero. No puedes hablar de la forma en que lo haces. YM: ei beshi bolish na. Joven: No hable tanto. G: kano? Ami ki beshi bollam? Apnar shathe ami ki bhabe kotha bolte chai ar apni amar shathe ki bhabe kotha bolchen? Guardia: ¿Por qué? ¿Dije demasiado? ¿Cómo te estoy hablando y cómo me estás hablando tú? YM: tui bolish. Shohidul alom jokhon tokhon guli kheye morbe. Rastar upore tao Joven: Debes decir –Shohidul Alom- morirá en cualquier momento de un balazo -en el camino también. G: bhai apnar nam ta ki bolben please? Guardia: Hermano, ¿me dices tu nombre, por favor? YM: ei amar nam shune labh nai. Tobe mone rakhish. Mone rakhish bujhli? Joven: No necesitas saber mi nombre, pero recuerda –recuerda, ¿lo harás? G: bhaiya please apnar nam ta bolen na bhaiya. Apni chole jachchen kano? Daran na bolen. Apnar nam ta ektu bolen. Apnar kotha ami bolbo take. Apnar nam ta bolen amake. Ami shamne bolbo. Guardia: Hermano, por favor dime tu nombre. ¿Por qué te vas? Espera, dime –dime tu nombre. Yo le voy a contar lo que me dijiste. Dime tu nombre. Yo le diré frente… YM: walks away: Joven se va caminando. G: bhaiya please apnar nam at bolen Guardia: Hermano, por favor dime cómo te llamas. YM: tui bolish akta public ei kotha ta bolche. Joven: Dile que el público dijo eso. G: ji ami take bolbo Guardia: Sí, eso le diré.     27 de marzo por la tarde: trascripción de video conversación frente a la policía, entre el hombre joven y SA (a quien el joven no reconoció). YM: amra dekhte ashchi crossfire ta lagaise ke. Shontrashi mortase amra shantite baicha asi. Ami shontrashir guli te morte raji na. shontrashi amader ain srinkhola bahinir hate moruk. Ami ta dekhte raji asi. Jara ei shob kortese (pointing to billboard of exhibition), tara hoitase shobche boro shontrashi. Tader crossfire e tader mora uchit. BD: We came to see who put the crossfire on. Terrorists are dyeing and we are living in peace. I don’t want to dye of a shot from a terrorist. Terrorists should dye from our law enforcement guards. I am ready to see that. Those who are doing that (pointing to billboard of exhibition), are the biggest terrorists. They should dye from their own crossfire. Joven: Venimos a ver quién puso “crossfire”. Los terroristas están muriendo y nosotros vivimos en paz. No quiero morir de un balazo de un terrorista. Los terroristas deben morir a manos de nuestros guardianes de la ley. Yo estoy listo para ver eso. Los que están haciendo eso (apunta al anuncio de la exhibición), son los terroristas mayores. Deben morir por su propio crossfire (ejecución). Police: jara lagaise? Policía: ¿Los creadores? YM: jara ei shob babostha korse. Shontrashi mortase ami shantite baicha asi. Aram e asi. Ami chaina amar ma amar bon amar bap re shontrashi ra maira pheluk. Bonre dhoira nia jak. Ami eita chai na. shontrashi re amra palte chai na. Joven: Los que han preparado todo esto. Los terroristas están muriendo y yo vivo en paz. Vivo en paz. No quiero que los terroristas maten a mi madre, a mi hermana, a mi padre. Que secuestren a mi hermana. No quiero eso. No queremos que aumenten los terroristas. Police: apni bolte chaitasen crossfire e jara mara gase tara prokrito shontrashi. Policía: Quiere decir que los que han muerto ejecutados (crossfire) son terroristas en realidad. YM: akta duita to mortei pare. Desh hoitase ato tuk. Lok hoise sholo koti shotero koti. Dui akta to erokom hobei. Hobe na? Joven: Uno o dos deben haber muerto. El país es así (pequeño). La población es de 160 millones. Uno o dos deben haber sido así, ¿no cree? SA (without disclosing his identity): apni ki prodorshoni ta dekhechen bhaiya. Apni dekhechen? Shahidul Alam (sin revelar su identidad). ¿Vas a ver esta exhibición, hermano? ¿Vas a verla? YM: amar dekhar ichcha nai. Joven: No quiero verla. TERMINA           Comunicado de prensa Para su publicación inmediata 29 de marzo del 2010   Fotógrafo de la exposición “Crossfire” amenazado con ser ejecutado (crossfire).   Un diario general (denuncia) fue interpuesto hoy por el fotógrafo Dr Shahidul Alam en la Estación de Policía de Dhanmondi, para registrar amenazas de muerte.   Después del cierre de la exhibición “Crossfire” que presenta imágenes alegóricas a las matanzas extrajudiciales por parte del Batallón de Acción Rápida (RAB) que se han llevado a cabo desde el 2004, un joven llegó a las instalaciones de Drik la mañana del 27 de marzo y quería saber quién era Shahidul Alam. Si tenía esposa y familia, y si tenía hijos. “¿No teme por su vida? ¿No tiene miedo en absoluto?” preguntó el joven al guardia. Se negó a dar su nombre, pero le pidió al guardia que le dijera a Alam que, “Encontrará la muerte en la calle, con balas. No olvide decírselo”. Cuando se le preguntó de nuevo su nombre dijo, “Dígale que soy un miembro del público.”   Al día siguiente el hombre regresó por la tarde con otro joven, y en presencia de un gran número de personas, incluyendo a la policía, dijo “Es la persona que organizó esta exposición quien debería ser ejecutada (crossfired).”   El Diario General –GD- (denuncia) fue interpuesta con S.I. Anwarul Islam. GD NO: 1542/29 de marzo del 2010. Unas horas antes, la Bibloteca Fotográfica Drik Ltd interpuso una petición por escrito (No: 2543/29 de marzo 2010) en contra del gobierno y demandando que el bloqueo de la exhibición “Crossfire” sea retirado.   Contacto: A S M Rezaur Rahman Gerente General Biblioteca Fotográfica Drik Ltd.          
Lunes, 05 Abril 2010
Autor:Shahidul Alam
  22 de marzo del 2010 Comunicado de Prensa   Hoy la Biblioteca Drik Picture fue cerrada a la fuerza por la policía para prevenir el lanzamiento de Pathsala, Academia de Medios del Sur de Asia, y la inauguración de una exposición de fotografía del periodista fotográfico Dr. Shahidul Alam, “Crossfire”.   La Academia de Medios, una extensión de Pathsala, Instituto de Fotografía del Sur de Asia, reconocida por ser una se las mejores escuelas de fotoperiodismo a nivel mundial, intenta educar otros sectores de los medios de comunicación, como son radiodifusión, prensa y multimedia, y construir un cuerpo de profesionales de medios honestos, valientes, enérgicos y especializados.   La exhibición, “Crossfire”, comisariada por el reconocido curador peruano Jorge Villacorta, incluye fotografías e instalaciones relacionadas con el tema de ejecuciones extrajudiciales, coloquialmente llamadas “crossfire”, y el Batallón de Acción Rápida (RAB).   A partir del medio día, la Biblioteca Drik fue presionada por el Batallón de Acción Rápida, la policía y oficiales de la Divisón Especial para cerrar la exposición, primero con el argumento de no tener permiso oficial, y después argumentando que provocaría anarquía.   En vista del cierre, la apertura tuvo lugar en la calle afuera de la Biblioteca Drik con un pequeño programa improvisado. El evento fue inaugurado por el reconocido escritor y activista de los derechos humanos hindú, Mahasweta Devi. Nurul Kabir, editor de New Age, M Hamid, Director Ejecutivo de RTV y Jorge Villacorta, el curador de Perú, estuvieron presentes, así como muchos artistas y profesionales de medios extranjeros, junto con miembros del público.   El cierre forzoso de las instalaciones de Drik es una flagrante violación de nuestros derechos constitucionales. Drik ha organizado cientos de exposiciones, y lo que queda claro con el cierre, es que el gobierno ha apelado a una cláusula de prohibición simplemente porque la represión del Estado estaba siendo expuesta. La intervención policial fue lo que provocó el desorden y no al contrario.   En sus 20 años de existencia, Drik se ha forjado una posición en el escenario cultural internacional, que le ha dado a Bangladesh un lugar especial en el mundo de la fotografía. El evento desafortunado que ha sido transmitido a nivel mundial ha empañado la imagen de este gobierno elegido democráticamente. Hacemos un llamado al gobierno para que de inmediato retire el cerco policiaco, para que la exhibición pueda ser abierta al público, y sea reinstaurada la imagen de Bangladesh como una nación independiente y democrática.   Dr. Shahidul Alam, Director Operativo
Lunes, 05 Abril 2010
Autor:Alam, Shahidul
Martes, 30 Marzo 2010 | Leer más
Autor:Nadia Baram
  Upcoming artist, Nicole Lesser, shares with us intimate portraits of her friends.  Young, sensual, timid.  The portraits are a delight.   To view more visit: http://www.nicolelesser.com/
Viernes, 19 Marzo 2010
194. preTenders
Autor:Martínez, Rebecca
Viernes, 19 Marzo 2010 | Leer más
Autor:Alleman, Thomas
Jueves, 18 Marzo 2010 | Leer más
Autor:Pedro Meyer
    World Press Photo recién descalificó a Stepan Rudik como acreedor al tercer premio por historia en el área de temas deportivos.     Su argumento fue que “tras una cuidadosa deliberación con el jurado, se ha decidido que es necesario descalificar a Stepan Rudik debido a violación de las reglas del concurso WPP”. El fotógrafo había removido un pie de un personaje en la foto.   El fotógrafo explicó sus motivos para esta manipulación: “la imagen enviada al concurso es un recorte, y el detalle retocado es el pie de un hombre que aparece en la fotografía original, pero el cual no es un personaje de la imagen enviada. Ello no supone una alteración significativa ni implica que se haya eliminado información importante.”   Nosotros apoyamos a Stepan Rudik, y nos parece que la posición del World Press Photo es un ejemplo más de un jurado que no entiende el significado de la fotografía.   Permítanme insistir a aquellos que no han reflexionado mucho sobre este tema. La fotografía, por su propia naturaleza, supone manipulación. Observen las contradicciones del jurado: que alguien envíe una imagen recortada parece aceptable y, sin embargo, eliminar el pie de un individuo que no es parte de la narrativa amerita ser quemado en las llamas de la ignominia. “¿Cómo se atreve el fotógrafo a eliminar un pie?” Y al mismo tiempo el recorte de la imagen no se considera.   Aperentemente aún tenemos un largo camino para hacerles comprender, a esos jurados y organizaciones relacionadas con la fotografía de prensa, que su postura moralista es equiparable a la Inquisición Española en tanto buscan pecados donde no los hay.     Nosotros en ZoneZero respaldamos, por completo, a Stepan Rudik. Pedro Meyer    
Viernes, 12 Marzo 2010
197. Real World
Autor:Woo Back, Seung
Jueves, 04 Marzo 2010 | Leer más
Autor:Targaç, Zeynep Orhon
Miércoles, 03 Marzo 2010 | Leer más
Autor:Piroska Csúri
  Respuesta a Filler, Martin (2009) "The Mighty Penn," New York Review of Books, 19 Octubre 2009.     En nuestro presente, vigorosa y despreocupadamente posmoderno, que idolatra el concepto de recepción, las intenciones autorales no pueden considerarse la definitiva y última palabra en lo que se refiere a la interpretación de una imagen. Sin embargo, ignorar o pasar por alto las fuentes no gráficas, tales como textos escritos por los mismos creadores de las imágenes (documentos que pueden proveer una pista de aquellas intenciones originales), puede producir, con facilidad, interpretaciones sumamente poéticas que resultan ser por demás arbitrarias, subjetivas sin límite, e insostenibles desde el punto de vista académico. Por lo tanto, este modo de proceder al interpretar material visual constituye una trampa en extremo peligrosa. Al ungir al retrato Niños de Cusco (1948) de Irving Penn como una obra maestra insuperable y "prueba irrefutable" de que Penn "tenía un corazón" ("The Mighty Penn", NYR, Octubre 19, 2009, p.21), Martin Filler parece estar firmemente enganchado en tal trampa.   En sus trabajos comisionados para revistas a destinos "exóticos" (ya sea Nueva Guinea, Camerún, Marruecos, La República de Dahomey, o Perú) Irving Penn, fotógrafo de moda, con frecuencia posaba como un artista-etnógrafo aficionado (¿o diletante?) de sentimientos profundos. En estas aventuras, se dispuso a realizar su sueño de juventud de fotografiar a "los aborígenes en vías de desaparecer en partes remotas de la tierra”. Las imágenes de estos viajes fueron finalmente compiladas en su libro de 1979 Worlds in a small room1 (Mundos en un cuarto pequeño). En su prólogo al libro, Penn se regocija de que, para su sorpresa y beneplácito de su corazón, "…arrancar a la gente de sus circunstancias naturales y ponerlos en el estudio frente una cámara no sólo los aisló, sino, los transformó. [...] Al cruzar el umbral del estudio, dejaron atrás las maneras de sus comunidades, asumiendo una seriedad de auto-presentación que no podría haberse esperado de gente sencilla. [...] Se pusieron a la altura de la experiencia de ser mirados por un extraño". Un extraño, un por demás particular y peculiar extraño.         Al contrario de las afirmaciones de Filler,2 al mirarlos como el extraño de mentalidad imperialista que era, Penn dirigió una mirada irremediablemente afectada y absurdamente condescendiente hacia sus sujetos. A sus ojos, las jóvenes de Dahomey "...eran sirenas nadando alrededor de nuestro bote, sintiéndose más en su elemento en el agua de lo que estábamos nosotros arriba de ésta." Si bien en Nueva Guinea, él "no pudo hablarle a sus sujetos, ni siquiera en pidgin, fue capaz de seleccionarlos y luego colocarlos, tocando la piel fría de sus cuerpos y presionándolos gentilmente, en diversas poses y relaciones que parecían auténticas en ellos". El sur de Marruecos, "un mundo misterioso de casbas, oasis, jinetes y mujeres pintadas" ejerció tal magnetismo sobre él que soñaba con volver para allá a fin de "...penetrar más profundamente en este mundo islámico de ensueño y simplemente registrar la apariencia de la gente misma".                               Fue en 1948, en ocasión de su trabajo para Vogue en Lima, Perú que Penn decidió "pasar la Navidad en Cusco, cuidad de la cual ya había oído y de la cual tenía una corazonada". “Despachando al propietario para que pasara la Navidad con su familia", alquiló un estudio de luz natural ("una reminiscencia victoriana") en el centro de la cuidad,3 y se puso a trabajar. "Cuando los sujetos llegaban para ser fotografiados me encontraron a mí en lugar del propietario. En vez de que me pagaran ellos, yo les pagaba por posar, un asunto muy desconcertante". En verdad desconcertante, pero ¿para quién?   A través de su mirada, una mezcolanza de imperialismo rancio,4 un sentido arrogante de superioridad, una nostalgia que exuda bucolismo, y una postura espectadora desconcertante —en vez de crear una obra maestra del siglo XX— Penn transformó la toma de los niños de Cusco en una parodia amarga de un retrato decimonónico hecho en un estudio provincial, que linda con un espectáculo cruel y perverso del Otro.5 De pie, descalzos, en harapos pintorescos, posados contra natura como una pareja perturbadoramente prematura, la imagen de los niños gravita de manera inevitable hacia el género perenne de estudios de monstruos de todo tipo, sujetos reacios a una pasión voyerista antigua y prácticamente inextirpable.6 Por lo tanto, Niños de Cusco cae, con claridad, en la tradición de una espectacularización del Otro“anómalo”, un impulso prácticamente irresistible, tan bien encarnado por gente haciendo cola para echar un emocionado vistazo a la mujer con barba, a los gemelos siameses, al hombre elefante o a otras deformidades humanas en las ferias populares itinerantes.7     "Desde el primer vistazo el aspecto de los habitantes me encantó, gente pequeña, a diminuta escala, merodeando sin objetivo y con lentitud por las calles de la ciudad" —escribió Penn. "Cusco es el centro de la antigua civilización Inca, pero es difícil imaginarse a los actuales habitantes como descendientes de los brillantes ingenieros de las ciudades y templos incas. ¿Es posible que su sopor sea efecto de las hojas de coca que mastican todo el día?" De buena tinta. Este es el gran Penn, creador de obras maestras, que habla elocuentemente desde su corazón. Pero ¿hay alguien que escuche? ¿Qué clase de corazón es este?       Piroska Csúri Buenos Aires, Argentina   ** 1. El libro fue editado por Grossman en Nueva York. Todas las citas sin indicación de una procedencia alternativa vienen de los textos de Penn que acompañan esa edición. (regresar) 2. "...Penn trata a sus sujetos de caras solemnes con tal respeto y dignidad como lo hizo Mathew Brady al inmortalizar a Abraham Lincoln, y con la misma ternura y afecto con los cuales Velázquez retrató a la infanta española y a su mastín en Las meninas." Filler, p.21. (regresar) 3. El estudio en cuestión resultó ser el de Martin Chambi (1891-1973), fotógrafo peruano. Pictorialista internacionalmente galardonado de su tiempo, ahora reconocido por todo el mundo como posiblemente el primer fotógrafo indígena de América del Sur, sin embargo se borró sin rastro de la conciencia fotográfica internacional hasta ser (re)descubierto a mediados de los 1970 por el fotógrafo y antropólogo Edward Ranney. (regresar) 4. "Los indios parecen sorprendentemente mongoloides en su construcción facial." (regresar) 5. De pura coincidencia, "American Pastoral" por Jonathan Raban en el mismo número del NYR (Octubre 19, 2009, pp.12-17) provee otros ejemplos de semejante transformación "embellecedora" de los pobres por la mirada de los ricos. (regresar) 6. Por otro lado, imágenes de Penn de mujeres dahomey retratadas con sus pechos desafiantes al aire, forzadas en una rígida composición piramidal (sin duda una manera de "arrancarlas de sus condiciones naturales") despiertan ciertas resonancias de fotos pseudo-antropológicas del siglo XIX que circulaban como una forma de soft porn de la época. (regresar) 7. Walker Evans, entre otros, provee imágenes de tales ferias que sobrevivieron con mucho vigor en los EE.UU. después de la Segunda Guerra Mundial. (regresar)    
Miércoles, 24 Febrero 2010
Autor:Turnley, Peter
Jueves, 18 Febrero 2010 | Leer más

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